martes, 13 de febrero de 2018

"Pecado", de Benjamin Black. El lado oscuro de la católica Irlanda

“Pecado” (“Snow”), de Benjamin Black
RBA, Barcelona-Buenos Aires, 2017, 296 páginas
Traducción de Miguel Temprano García
En España: 19 euros. En Argentina: 375 pesos.

El irlandés John Banville es uno de los grandes escritores de nuestra época que ha entregado ficciones de alto y complejo valor literario, como “El mar”. Pero desde hace más de una década encontró una veta más directa -y comercial- para volverse autor de multitudes al escribir una serie de relatos policiales con el patólogo Quirke como protagonista.
Se trata de historias que transcurren en la Irlanda de los años ’50 del siglo pasado y sobre ellas el escritor dice sentirse “cómodo y feliz”. Estos relatos policiales le reclaman menos exigencias literarias (es decir artísticas) que sus textos -llamémosles así- serios.
En efecto, mientras los últimos le piden constantes correcciones, con las novelas negras Banville/Black no parece tener tantos pruritos, de manera que de una producción de doscientas palabras al día, promedio, “salta” a las dos mil cuando aborda sus novelas de suspenso.
No obstante, los libros policiales de Banville-Black no resultan desdeñables. Pueden ser un tanto previsibles, se les advierte el “esquema previo”, pero al mismo tiempo son muy disfrutables.
Ocurre con “Pecado”, Premio RBA de Novela Policíaca del año pasado, que transcurre de nuevo en Irlanda, pero no en Dublin sino en un pueblo y, más estrictamente, en una mansión, Ballyglass, donde se ha producido un asesinato. No un asesinato cualquiera, sino la de un sacerdote, lo que significa un sacudón en la ultracatólica, y ultraconservadora, Irlanda de los años ’50.
Esta vez el protagonista no es Quirke, sino el alto, delgado y conflictuado inspector Strafford, que carga varios sambenitos, tales como su nombre, St.John, y su pertenencia a la clase “alta” y a una familia protestante, mosca en la leche que genera resistencias a causa de los prejuicios, que no son pocos, en una población mayoritariamente católica que ha mantenido en el pasado enfrentamientos feroces con los protestantes, incluyendo una guerra civil.
Black, además de ser fiel a la época aludida, busca “justificar” la ausencia del popular patólogo haciendo saber que se encuentra… en luna de miel. Pero para que no todo sea nostalgia, mantiene la presencia, aunque a la distancia, del comisario Hackett, otro popular personaje de sus policiales, quien es también jefe de Strafford.
En su nueva novela, Black pone especial énfasis en la nieve, omnipresente (“Nieve” es, precisamente, su título original), y en las dificultades de todo orden que tiene Strafford para relacionarse con los demás. Con el mundo. Al inspector le cuesta hacerse entender, empatizar con la gente. Y más le cuesta bajar la cerviz, aceptar lo que ordena y manda, no siempre de manera franca, la autoridad. Que puede ser tanto la policial como otras, más elusivas, entre ellas la misma Iglesia Católica.

Una verdadera conmoción. Porque, como se dijo, han matado a un cura, el padre Tom Lawless (sin ley), amigo del coronel Osborne, el dueño de la mansión venida a menos, y de sus hijos Dominic y Lettie, cuyo cadáver fue hallado en la biblioteca de la casa, apuñalado con saña. Y, para peor, castrado.
No la tiene fácil el inspector Strafford en su investigación. Tanto el coronel, como su esposa Sylvia, los hijos del coronel (Sylvia es su madrastra) y hasta los sirvientes de la casona, guardan silencio o son reticentes para contar lo que ocurrió en la noche en la que el cura fue muerto.
Sus vicisitudes no terminan allí porque su ayudante, el oficial Jenkins, que lo asiste en la investigación, desaparece de pronto, con lo que el cuadro se agrava y la historia se vuelve más compleja e intrincada.
Volviendo a la ficción: entre tanto que debe resolver, al inspector le cuesta dilucidar quién fue Lawless, hijo de un famoso guerrillero irlandés, de cierta manera desclasado y que ha buscado en la Iglesia quizás un refugio para separarse drásticamente de su progenitor antes que el sitio elegido para desarrollar su vocación.
Eso que se muestra ambiguo en la vida del cura es también la ambigüedad, o la indefinición, con la que se encuentra el inspector en sus investigaciones que terminarán conduciéndolo a una determinada resolución del caso. Aunque Black se reserva una nueva vuelta de tuerca que cambia todo el sentido del relato al final de éste. Habría que decir: como corresponde.
Historia llevadera, a pesar de cierta previsibilidad. Pero Banville es siempre un narrador de fuste y en esta novela cargada de referencias autobiográficas -aunque nunca manifiestas- vuelve a demostrarlo.

“Condujo lo más de prisa que se atrevió, atravesó el pueblo y salió a la carretera de Ballyglass. Tenía el pulso acelerado y las palmas de las manos húmedas sobre el volante; sabía que estaba huyendo. Había una pesadilla que tenía con una frecuencia espantosa en la que estaba atrapado en la oscuridad, en una especie de pecera llena, no de agua sino de un líquido espeso y viscoso, y para escapar de él debía escapar por un lado con los dedos resbalando en el cristal, saltar por encima del borde y retorcerse en la oscuridad en el suelo suave y resbaladizo. Había habido veces, en las últimas veinticuatro horas, en las que había tenido la sensación de que el sueño se había hecho real y de que nunca despertaría.
“Nevaba con fuerza. Grandes copos blandos del tamaño de una hostia de comunión caían y se amontonaban en gélidos pegotes sobre los bordes del parabrisas y hacían que los limpiaparabrisas chirriaran contra el cristal. La nieve helada era más espesa, por lo que tuvo que acercar la cara al parabrisas con los ojos entornados, hasta que casi acabó con la barbilla apoyada en el volante.
“Cuando miró el reloj, le sorprendió ver que eran poco más de las once en punto. Desde su llegada el día anterior a Ballyglass, el tiempo se había convertido en un medio distinto, que ya no fluía en forma constante, sino a sacudidas, ora acelerándose, ora ralentizándose, como si estuviese bajo el agua. Era como si hubiera pasado a un plano distinto, en otro planeta, donde las reglas terrestres conocidas hubiesen dejado de ser válidas”.

Datos para una biografía

John Banville (Benjamin Black) nació en Wexford, Irlanda, en 1945. Trabajó como editor de The Irish Times y es habitual colaborador de The New York Review of Books. Ha publicado cerca de treinta novelas, además de relatos cortos. Con “El libro de las pruebas” fue finalista del Premio Booker, que obtuvo en 2005 con “El mar, consagrada además por el Irish Book Award como mejor novela del año. Entre su obra destacan también “Copérnico”, “Kepler”, “La carta de Newton”, “Mefisto”, “El libro de las pruebas”, "El intocable”, “Los infinitos”, “Regreso a Birchwood”, “La señora Osmond” y la Trilogía «Cleave», ciclo de novelas que incluye “Eclipse”, “Imposturas”, “Antigua luz”, uno de los mejores libros del año según la crítica, y “La guitarra azul”. Bajo el seudónimo de Benjamin Black ha publicado “El lémur”, “El secreto de Christine”, “El otro nombre de Laura”, “En busca de April”, “Muerte en verano”, “Venganza”, “Órdenes sagradas”, Las sombras de Quirke”, “Prague Nights” (con el patólogo Quirke como protagonista), “La rubia de ojos negros” (en la que, por invitación de los herederos de Raymond Chandler, resucitó al mítico detective Philip Marlowe) y “Pecado”, Premio RBA de Novela Policíaca 2017 (protagonizada por el inspector Strafford). En 2011 recibió el prestigioso Premio Franz Kafka, considerado por muchos como la antesala del Premio Nobel, y en 2013 fue galardonado con el Premio Austriaco de Literatura Europea, y, en España, con el Premio Leteo y el Premio Liber. En 2014 le fue otorgado el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, por «su inteligente, honda y original creación novelesca» y por «su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policíacas». Varias de sus ficciones fueron llevadas al cine y la TV y escribió diversos guiones. “La carta de Newton” tuvo una versión cinematográfica dirigida porr Kevin Billington en 1984 con el título de “Reflections”. Stephen Brown hizo lo propio con “El mar” en 2013. Fue guionista de “El secreto de Alfred Nobbs”, dirigida por Roberto García (2011). Con Quirke como protagonista (interpretado por Gabriel Byrne) en 2014 se realizó un episodio para la televisión.

Video: Entrevista de Óscar López, director de “Página Dos“, de Televisión Española, 25/5/15. Tomado de YouTube. Duración: 9,21 minutos:


martes, 6 de febrero de 2018

Postales: Adiós al gran Nicanor Parra. Impresiones del viajero Eduardo Berti en un país llamado China. Vargas Llosa, Murakami y muchos más. Premios en España

La cueca larga llegó a su final

“Nicanor Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado”, expresó alguna vez Roberto Bolaño definiendo a su connacional como lo que fue siempre: un vanguardista de excepción, un verdadero fuera de serie. Y aunque el poeta pareció resistirse a lo inexorable, sabido es que todo llega a su fin y eso le ocurrió el pasado 23 de enero, aunque dejando tras de sí una amplia obra iconoclasta que elaboró a lo largo de su muy prolongada vida que se apagó a los 103 años de edad.
Fue en la década de 1950 cuando Parra, integrante de una familia de cantantes y poetas (imposible no mencionar a su hermana Violeta) irrumpió en el conservador panorama chileno con sus corrosivos antipoemas que surgieron a contrapelo de lo que habían impuesto hasta ese momento, como hitos fundamentales en Chile, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Pero esa poesía iconoclasta que lo conduciría muchos años más tarde al Premio Cervantes (acordado en 2011) no fue recibida con exceso de entusiasmo, al punto de que Pablo de Rokha llegó a afirmar que los antipoemas inspiraban “lástima y asco”.
En su momento, a Parra lo acusaron tanto de derechista como de comunista. Él, al tiempo que dictaba clases de matemáticas, se ponía al margen de las discusiones, aunque se encargaba de enfrentarse con lo instituido: “Durante medio siglo / La poesía fue / El paraíso del tonto solemne. / Hasta que vine yo / Y me instalé en mi montaña rusa. // Suban, si les parece. / Claro que yo no respondo si bajan / Echando sangre por boca y narices”.
La ironía, cuando no el sarcasmo, fue su fuerte. “Mi poesía -aclaró alguna vez como poniendo en guardia a sus lectores- puede perfectamente no conducir a ninguna parte”. En otro orden, se ha dicho con bastante justeza que las influencias literarias de Parra no hay que buscarlas en la poesía, sino en autores inefables tales como Macedonio Fernández.
Luego de los antipoemas Parra “inventó” los artefactos, una sumatoria de dibujos y de “versos” que buscan siempre el impacto, no tanto la risa sino la reflexión. Algunos ejemplos: “Cuando nací morí. Menos más que después resucité”. “Hasta cuándo siguen fregando la cachimba. Yo no soy derechista ni izquierdista, yo simplemente rompo con todo”. “Acto gratuito. Ordeñar una vaca y tirarle la leche por la cabeza”. “De boca cerrada no salen moscas”. “El poeta es un simple locutor. Él no responde por las malas noticias”. “Mendigo alegre no inspira piedad”. “Para no ir demasiado lejos, tomemos el caso de Adán y Eva”. Cada una de esas sentencias van acompañadas con la correspondiente ilustración y buscan provocar, hacer pensar, obligan al lector a sacar sus propias conclusiones.
Oportunamente, alguien advirtió que el tono del autor de la “Obra gruesa” no es apocalíptico sino urticante. Y José María Ibáñez-Langlois, en el prólogo a los “Antipoemas” (Seix Barral. 1972), ya advertía que no debía caerse en la “mitología” de considerar a los antipoemas al margen de la misma poesía: “El antipoema no es, por supuesto, otra cosa que un poema”.
Poemas subjetivos, cómicos a veces, dolorosísimos otros. Harold Bloom se detiene en “La tabla” (“Soñé que me encontraba en un desierto y que hastiado de mí mismo / Comenzaba a golpear a una mujer”) y sobre ese poema confiesa que lo perturba por las oscuras revelaciones que hace Parra sobre él mismo. “No conozco otra conformación más original con las Tablas de la Ley”, ha expresado.
Al publicar en 1977 los “Sermones del Cristo de Elqui” se verificó un nuevo cambio en su derrotero poético: “Y ahora con ustedes / Nuestro Señor Jesucristo en persona / que después de 1977 años de religioso silencio / ha accedido gentilmente / a concurrir a nuestro programa gigante de Semana Santa”.
Conviene evitar confundirse: Parra no busca ofender, sino en primera instancia despertar y de inmediato conmover. Y el resto, como corresponde, es sencillamente el disfrute, de la comicidad, sí, pero también de la inteligencia, del desparpajo.
Como señalé, esse fuego llamado Nicanor Parra Sandoval se apagó el pasado 23 de enero, para la pena de todos. Aunque, claro y por suerte, lo sobrevive su obra.


Video: “Así fueron los 103 años de Nicanor Parra”, informe del canal 24horas de Chile, del 23.1.18, subido a Youtube. Duración: 13,08 minutos:




Berti escribe en chino

El escritor argentino, residente en Francia, Eduardo Berti, realizó tres viajes a Chinai. Los dos primeros con su esposa y el tercero con mujer e hijo. Las impresiones propias del viaje inaugural, las segundas, que fueron distintas porque su mujer ya conocía el idioma chino y las terceras, que le permiten reflexionar, como viajero ya experimentado, sobre lo que vio, vivió, qpreció, en el inmenso país en sus primeras incursiones (2004, 2008). La última, la reflexiva, tuvo lugar en 2012. Todas ellas están reflejadas en "La máquina", libro infrecuente.
La máquina aludida se vuelve símbolo de esa extrañeza, del mundo-otro que Berti busca -en vano- desentrañar. Lo que cuenta en su libro son sus experiencias ante aquello que se le presenta, vasto, desconocido y muy ajeno a los usos y costumbres de su vida cotidiana.
Berti, un sutil autor de una decena de volúmenes de ficción, entre ellos “La mujer de Wakefield”, “Todos los Funes” y “Un padre extranjero”, escribe sobre sensaciones, hechos, situaciones que le llaman la atención, mientras se obsesiona por esa máquina vieja y enorme que vio alguna vez y que se empeña en obtener para llevarla como recuerdo y trofeo cuando regrese a casa.
“Viajamos -dice Berti- entre diversas razones, para mantener viva la sorpresa, para no olvidar la abundancia del mundo y la variedad del hombre; para vivir esa clase de experiencias que también solemos buscar en los libros, en la ficción”.  El libro habla de vivencias y, en simultáneo, de lo que siente un escritor ante lo desconocido, ante lo inefable. De ahí que no resulte demasiado forzado que además de los hechos y situaciones registrados por él mismo incorpore textos un tanto imaginativos: “A veces hay todo un episodio que he inventado, a partir de cosas que me contaron o que llegué a vislumbrar o a imaginar en base a hechos reales”.
Imaginación, humor, un mundo que a cada rato lo sorprende, para bien o para mal. Sobre ello cuenta Berti con pasión y con su habilidad acostumbrada. Un viaje a China que sorprende y que vale la pena conocer.
(“La máquina de escribir caracteres chinos”, Tusquets, Buenos Aires, 2017, 171 páginas. En Argentina: 289 pesos) 
Libros, libros, libros

El amplio listado previsto para 2018 habla del regreso del siempre fértil Mario Vargas Llosa quien presenta “La llamada de la tribu” (Alfaguara), ensayo en el que analiza la historia de las ideas liberales, que defiende.
Otro que retorna es el japonés Haruki Murakami, de quien Tusquets publicará en septiembre “Matar al comendador”, novela muy extensa dividida en dos partes: “Ideas emergentes” y “Metáfora móvil”, historias entrecruzadas que giran en torno a un cuadro que lleva como título el de la novela, de enorme éxito en la nación nipona.
Con prólogo de Ana María Shua Planeta reeditará los “Cuentos completos” del siempre vigente Isidoro Blaisten, en tanto que Juan José Becerra prologa los cuentos de otro entrañable autor argentino: Haroldo Conti. A su vez los relatos de Hebe Uhart escritos a partir de la década de 1960 serán publicados por Adriana Hidalgo Editora.
"Seis historias grises" será el nuevo libro del argentino, residente en Corrientes, José Gabriel Ceballos que publicará Moglia Ediciones en su colección Ojo Lector.
Reeditado por Random House, aparecerá en breve en nuestro país “Pájaros en la boca y otros cuentos”de Samanta Schweblin, libro que ya se publicó en España, en tanto que Fiordo hará lo propio con “Enero”, la primera novela de Sara Gallardo. 
Por último: “Trimalción”, un largo monólogo, fue el germen de la novela capital de Francis Scott Fitzgerald, “El Gran Gatsby”. El texto será publicada en la colección Rara Avis de Tusquets. A su vez Anagrama publica en España "Moriría por ti y otros cuentos perdidos", el libro de Scott Fitzgerald aparecido el año último en los Estados Unidos, en el que se compilaron los trabajos del autor rechazados por las revistas en las que colaboraba, por tratar temas considerados ríspidos para los lectores de la época.

Los premios

El Alfaguara, concedido al mexicano Jorge Volpi por “Una novela policial”, en la que reconstruye un sonado episodio tribunalicio, cuando en 2005 la pareja integrada por la francesa Florence Cassez y el mexicano Israel Vallarta, fue acusada de secuestros y otros delitos. Por presión del entonces presidente Nicolás Sarkozy, Florence salió en libertad en 2013, luego de estar seis años en prisión (había sido condenada a sesenta años) pero Israel sigue aún hoy detenido. La novela-testimonio de Volpi sigue el caso, que en su tiempo conmovió tanto a México como a Francia.

El Biblioteca Breve, de Seix Barral, en su edición 60ª, se adjudicó ayer al español Agustín Fernández Mallo por “Trilogía de la guerra” El fallo del jurado señala que se trata de “una propuesta narrativa que transforma la realidad del último siglo en una ficción repleta de imágenes insólitas, en las que se combinan poesía y ciencia, historia y política” y que “a través de una construcción apasionante por su voluntad de juego, la novela traza un mapa tragicómico de nuestro mundo contemporáneo”.


Video: “Entrevista a Jorge Volpi. Caso de la francesa Florence Cassez e Israel Vallarta”, reportaje de Milenio Digital, México, subido a Youtube el 1.2.18. Duración: 6,59 minutos:



sábado, 3 de febrero de 2018

Nuevo video de Gerardo Morán


Los invito a ver el nuevo video del cantautor Gerardo Morán quien interpreta su tema “Así como sos”, canción que integra su disco “En un cielo abierto”.
El video puede ser apreciado en la siguiente dirección de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=vW5fswL1pmY&feature=em-subs_digest
(los “me gusta” sirven para apoyar al creador e intérprete).

También pueden conocer más sobre el cantautor y artista plástico en su página www.gerardomoran.net. Una galería que seguro no los va a defraudar.

martes, 30 de enero de 2018

"El otro lado", de Alfred Kubin. El reino de la pesadilla

“El otro lado” (“Die andere Seite”), de Alfred Kubin
La Bestia Equilátera, Buenos Aires, 2017, 276 páginas
Traducción de Gabriela Adamo. Con ilustraciones del autor
En Argentina: 320 pesos.

Esta novela, escrita y publicada en 1909, es un texto muy representativo del expresionismo alemán. Su autor, magnífico artista plástico, narró una historia de pesadilla que anticipó al mismo Franz Kafka. Ella habla de un territorio construido por un millonario, Claus Patera, en algún lugar remoto e impreciso de Asia y destinado a aquellos que quieren huir del mundo moderno.
Un artista, dibujante como el mismo Kubin y que conoce desde joven a Patera, recibe en su casa de Munich a un desconocido que le propone que con su mujer se traslade al referido “reino” sobre el cual habla con mucho entusiasmo. Y, como el protagonista/narrador de la historia duda, termina convenciéndolo entregándole una suma contundente: cien mil marcos.
Es así que el artista y su cónyuge emprenden el largo viaje que los lleva por distintos países hasta desembocar en el Reino Soñado, un territorio amurallado en el que viven unas sesenta mil personas que provienen de distintas partes del mundo, convencidas también por Patera y dispuestas a renovar sus vidas, a cumplir sus sueños.
En el Reino nunca aparece el sol y como el millonario ha resuelto levantar su nación según su leal saber y entender, las viviendas que allí se levantan no son nuevas, sino que cargan con sus años y sus historias y han sido trasladadas desde diversos países de Europa a un alto costo.
La historia, sobre la cual no avanzo para no entrar en detalles, no resultará como se la han contado al artista sino que, por el contrario, éste se irá encontrando con situaciones imprevistas, como si la ausencia de luz natural anticipara simbólicamente lo que va a venir. Como añadido señalo que a Patera le surgirá un rival poderoso, el millonario norteamericano Herkules Bell, antagonista que intentará apoderarse del reino de múltiples maneras.
La novela, escrita en pocas semanas, se corresponde en forma absoluta con las visiones infernales del autor como artista plástico, ilustraciones en las que los críticos advierten influencias de Goya, aunque la obra pictórica de Kublin tiene un nítido registro propio. A propósito, la cuidada edición argentina incluye unas cuarenta ilustraciones del escritor, incluyendo un detalle de la ciudad de Perla.
Cabe aclarar que Kubin había preparado estos trabajos en tinta china con vistas a ilustrar una edición de “El Golem”, de Gustav Meyrink, pero como la edición se retrasó optó por utilizarlas para su novela, por eso no siempre tienen que ver con el relato en sí sino con su atmósfera.

Una vida desdichada. La ficción busca desalentar la visión optimista de la vida y en ese sentido se podría decir, sin hacer una presunta interpretación psicoanalítica del texto porque resultaría burda, que la historia acusa resonancias de lo que fue la complicada existencia de este creador que perdió a su madre siendo niño y mantuvo una relación pésima con su padre, funcionario de poca jerarquía en el imperio austro-húngaro y al que conoció cuando tenía dos años.
El autor vivió una juventud desdichada, tanto que intentó suicidarse ante la tumba de su madre cuando tenía diecinueve años, algo que no pudo concretar porque le falló el arma. Al poco tiempo sufrió un brote psicótico que lo alejó de la carrera militar.
Por fin encontró sosiego al ingresar a una escuela de arte en Munich y en la que pudo canalizar sus inquietudes plásticas. Pero su vida no fue tranquila, dado que su mujer padecía una enfermedad crónica y era adicta a la morfina. Vivió en un castillo aislado, en un pequeño pueblo alemán, donde fallecería a los ochenta y dos años.
Muchas veces los artistas a través de sus obras anticipan el futuro. Lo logran con sus creaciones y a golpes de intuiciones que sobrevienen como relámpagos. Si se admite la premisa, se puede decir que  Kubin y Kafka anticiparon las pesadillas de la primera mitad del siglo XX. Como bien apunta Mariana Enriquez en un comentario sobre la novela, los delirios de “El otro lado” parecen referirse a la entonces cercana Primera Guerra Mundial y la consecuente caída del imperio austro húngaro. Y ya sabe que Kafka, a su vez, habló premonitoriamente de lo que se palpaba en el aire: la inminencia del nazismo (y de los fascismos de toda laya) y de la atroz Segunda Guerra Mundial.
Aunque sólo se vieron una vez, en 1911, Kubin y Kafka se admiraron mutuamente. El checo leyó con atención “El otro lado”, tanto que se afirma que para “El castillo” tomó como base el relato del artista plástico. Precisamente, “Die andere Seite” apareció en momentos en que Kafka hacía sus primeras armas como narrador y la obra no le pasó desapercibida.
Kubin, a su vez, admiró al gran autor. Así, expresó su complacencia cuando pudo leer “El castillo” tres años después de la muerte de Kafka y en 1932 realizó ilustraciones para una edición del relato corto “Un médico rural”.
Las composiciones plásticas del autor de "El otro lado" se caracterizan por la oscuridad, lo espectral, la presencia de lo terrible y de la Muerte. La novela está atravesada por esos signos ominosos y las ilustraciones que la acompañan refuerza la idea omnipresente del infierno.
Porque eso termina significando Perla. Kubin acude a una simbología recargada, perversa, lo Terrible se impone. Como antes dije, no voy a contar el vasto anecdotario de la novela, aunque sí puede hablarse de la dantesca imaginación/imaginería del autor, desbordante y apasionada. Un gran delirio que a pesar del tiempo transcurrido aún atrapa.


“El otro lado” apareció por primera vez en nuestro idioma con el título de “La otra parte”, publicado por el sello Labor de España en 1974. El título de la nueva edición se ajusta más al original.


Die andere Seite,
primera edición
“En general, todo era muy parecido a Europa Central y, al mismo tiempo, muy diferente. Sí: había una ciudad, pueblos, grandes granjas, un río y un lago, pero el cielo que se extendía por encima siempre estaba cubierto de nubes. Nunca brillaba el sol; de noche nunca se veían la luna o las estrellas. Eternamente iguales, las nubes colgaban muy bajo sobre la tierra. Si bien se apelotonaban cuando había tormenta, el firmamento azul nos estaba vedado. Un profesor sabio relacionaba esas brumas persistentes con los grandes pantanos y bosques que rodeaban la ciudad. En todos esos años no vi el sol ni una sola vez. Al principio me costó mucho; a todos los recién llegados les pasaba lo mismo. A menudo, el colchón de nubes adoptaba una claridad llamativa; algunas veces, sobre todo en la última época de mi estadía, desde el horizonte llegaron a caer unas franjas diagonales de luz sobre la ciudad. Pero nunca, nunca, el sol logró una victoria absoluta”.

Datos para una biografía
Alfred Kubin nació el 10 de abril de 1877 en Leitmeritz, una ciudad del norte de Bohemia. Siguiendo la tradición familiar, ingresó en la carrera militar, pero una serie de crisis nerviosas lo obligaron a abandonar tempranamente el Ejército. En 1898 comenzó su educación artística en la Escuela de Bellas Artes de Schmid-Reutte y más tarde en la Academia de Múnich, donde descubrió a Odilon Redon, Edvard Munch y Max Lingner. Pese a que desarrolló su obra fundamentalmente como grabador y dibujante, su celebridad provino de la literatura, en particular a partir de la publicación de El otro lado, que se convirtió en un clásico del género fantástico. Es autor también de Historias burlescas y grotescasEl trabajo del dibujante y El gabinete de curiosidades. Ilustró, entre otras, las obras de Edgard Allan Poe, Honoré de Balzac, Franz Kafka, Gustav Meyrink, Gérard de Nerval y Fiodor Dostoievski. Murió en un pequeño castillo de Zwickledt, el 20 de agosto de 1959.
“El otro lado” fue llevado al cine en 1973 por el director alemán Johannes Schaaf y con el título de “Traumstadt” (“La ciudad de la libertad”).


Video: “Alfred Kubin, el miedo como capital”, de Narciso del Río, subido a Youtube el 23.1.18, duración 1,18 minutos. Una mirada a diversas obras del artista plástico y escritor.




viernes, 19 de enero de 2018

Postales: "Las varonesas", de Carlos Catania, reeditada. Le Carré vuelve con Smiley, Connolly con Parker. "La tentación de ser felices", novela italiana. Muere Sue Grafton

Reeditarán un gran libro
En 1978 el sello español Seix Barral publicó “Las varonesas” del argentino (santafesino) Carlos Catania, un libro capital, extenso, intenso, una novela-río fundamental en la narrativa argentina pero muy, demasiado, postergado.
El libro tuvo la desdicha de tropezar en aquel momento con la férrea censura que aplicaba la criminal dictadura que padecía la Argentina y la novela no circuló. Ni en esa época ni en las décadas que siguieron, hasta el momento en que el afilado crítico Guillermo Belcore publicó una nota muy laudatoria sobre la novela en 2013.
El disparador fue en realidad el chileno Roberto Bolaño, quien en una nota que apareció en un libro póstumo (“Entre paréntesis”, 2004, Anagrama) se preguntara sobre “el narrador argentino Cataño” de quien, contaba, había leído “Las varonesas” a la que calificaba de “novela notable y olvidada”. El gran escritor chileno admitía no haber tenido más noticias sobre el escritor local y expresaba su deseo de que siguiera escribiendo.
Carlos lo ha hecho en todo este tiempo, pero siempre quedó flotando el deseo de ver a su ficción recuperada. Fue lo que ocurrió: a raíz de la nota de Belcore los editores de Las Cuarenta reeditaron “Las varonesas” en 2015, con prólogo del crítico y significativa repercusión. El libro fue comentado en este blog a poco de aparecer en Buenos Aires.
Ahora se anuncia que, también en la capital federal argentina, en marzo venidero se lanzará una nueva edición de la novela. Será justicia.

Regresan Le Carré y Connolly
El británico John Le Carré decidió resucitar a su entrañable personaje, el agente secreto George Smiley, de quien no teníamos más “noticias” desde 1990, cuando se conoció “El peregrino secreto”. Antes, había sido el protagonista excluyente de grandes novelas de Le Carré, entre ellas “Llamada para el muerto”, “El topo” y “El honorable colegial”.
Ahora, en “El legado de los espías” (Planeta; ya se ha distribuido en España, en Argentina por ahora se lo consigue sólo en ebook) es un discípulo de Smiley, Peter Guillam, quien en su retiro de jubilado recibe una carta de los servicios instándolo a viajar a Londres porque unas operaciones secretas cumplidas durante la Guerra Fría están por ser investigadas y pueden perjudicarlo. Tanto a él como a otros agentes, entre ellos el mismo Smiley.
Le Carré entreteje pasado y presente y en la historia emergen como co-protagonistas Guillam y su antiguo jefe. Habrá que ver qué resulta de esta experiencia abordada por el gran narrador a sus 85 años.

A su vez, el irlandés John Connolly regresa con otra historia protagonizada por el oscuro detective privado Charlie Parker. El opus 15º de la saga se titula “Tiempos oscuros”, la publicó Tusquets en España el último día de 2017 y aún no ha llegado a mi país. Esta novela data de 2016 y a ella la ha seguido una historia más de Parker, en tanto se anticipa el “capítulo” 17º para el presente año.
Como ocurre en esta serie de ficciones en las que el realismo de la novela negra y las historias de terror se vuelven una, en “Tiempos oscuros” también se funden ambas vertientes. En efecto, Jerome Burnet, que purga en la cárcel una condena por un crimen que no cometió está convencido de que fuerzas oscuras (que representan al Mal por antonomasia) se disponen a aniquilarlo y antes de que tal cosa ocurra reclamando respuestas acude a Parker.
Es por eso que, acompañado por los infaltables amigos y guardaespaldas Ángel y Louis, el detective se hace presente en una misteriosa y aislada comunidad conocida como The Cut en la que, se informa, “rigen el terror, la intimidación y el asesinato, todo ello en nombre del ser al que sirven, conocido como el Rey Muerto”. El plato preparado por Connolly está servido, será cuestión de probarlo para saber qué gusto tiene.
  
Nuevo autor italiano
Cesare Annunziata es un viudo, jubilado, tiene 77 años y una enorme capacidad para llevarse mal con todo el mundo, incluyendo sus dos hijos. Vive en un edificio de departamentos, en Nápoles, y su función, si se la puede llamar así, es la de molestar a los demás. Así se lo presenta al protagonista casi excluyente de “La tentación de ser felices” del italiano Lorenzo Marone (Nápoles, 1974) quien debutó como autor con esta novela muy exitosa de trivial apariencia pero que va volviéndose más compleja e interesante con el pasar de sus páginas.
Cuando Cesare conoce a Emma, una mujer joven y casada que ha llegado al mismo edificio, su vida, sus rutinas y hasta su odio al mundo comenzarán a mutar, de a poco, con idas y vueltas. Y cambiará porque el protagonista de la historia advertirá que el marido de Emma es un golpeador y, aunque ella tema y se niegue a cualquier ayuda, Annunziata de igual forma se decidirá a actuar.
Como se dijo, el anciano se lleva mal con los hijos. De Dante no quiere saber nada porque es homosexual, aunque el muchacho sea de los hijos quien más se esfuerce para llevarse bien con el padre. Sveva, la hija abogada, toma una mayor distancia quizás porque lo conoce mejor.
La historia se narra desde una perspectiva tragicómica y eso hace que “La tentación de ser felices” no resulte una suerte de comedia liviana, sino que salta todo el tiempo de lo circunstancial a lo profundo. Como se ha señalado, estamos ante una novela que habla sobre la vida misma, el miedo al cambio, los convencionalismos y, por qué no, la soledad. Un texto que abre considerable expectativa respecto del futuro de Marone como narrador.
“La tentación de ser felices”, HarperCollins Ibérica, 2016 (distribuido en Argentina en 2017), 251 páginas. Traducción de Ana Romeral. En España: 17,90 euros. En Argentina: 345 pesos. 

Adiós al Alfabeto del Crimen
La norteamericana Sue Grafton falleció a fines de diciembre a los 77 años en Santa Bárbara, California, afectada de un cáncer que le impidió concluir su extensa saga policial, el famoso Alfabeto del Crimen protagonizado por la inefable investigadora Kinsey Millhone, cuyas aventuras detectivescas comenzó a publicar en 1982 con “A de adulterio” y finalizara el año último con “Y de Yesterday”, aún no traducida a nuestro idioma.
Entregando sus trabajos a un ritmo considerablemente sostenido de, promedio, un libro cada dos años, Grafton logró escribir veinticinco episodios de la saga que en todos los casos transcurren en Santa Teresa, llamada así en homenaje a Ross Macdonald, el gran novelista de policiales que había bautizado con ese nombre a Santa Bárbara, ciudad en la que también residió.
Kinsey tenía la particularidad de “crecer” muy lentamente y prueba de ello es que mientras en “A de adulterio” (que, como se dijo, es de 1982) tiene 32 años, en “V de venganza” (2011) acusaba 38. Esperemos a “Y de yesterday” para saber qué edad le fijó Grafton a su personaje en la despedida. Y digo la despedida porque aunque la autora había anticipado que trabajaba en la última parte de la saga, “Z is for zero” (“Z de cero”) su hija anunció que el alfabeto concluye con “Y is for yesterday”, ya que no se publicarán las páginas de “Z” que llegó a escribir su madre.
Quedan entonces las historias de Kinsey, la mujer decidida, jocosa, capaz de meterse en mil enredos (arriesgando su vida) y conocer-reconocer a los múltiples personajes que la rodean y que se hacen presentes en sus distintas aventuras, que transcurren todas en la década de 1980, cuando no había teléfonos celulares, computadoras, Internet y similares, aunque el mundo mutaba con creciente rapidez y la detective acusaba los cambios, mientras dilucidaba crímenes y se preocupaba por débiles y olvidados.

viernes, 12 de enero de 2018

"Milena", de Margarete Buber Neumann. Una mujer admirable

“Milena”, por Margarete Buber-Neumann
Tusquets Editores, Barcelona-Buenos Aires, 2017, 264 páginas
Traducción de M.A. Grau
En España: 18,50 euros. En Argentina: 349 pesos.

Milena Jesenská (1896-1944) ha sido conocida como la amante de Franz Kafka, aunque la relación que mantuvo con éste resultó un tanto breve y al mismo tiempo opacó lo que fue la vida de esta periodista checa que terminó sus días en un campo de concentración nazi.
En ese horrible lugar, Ravensbrück, próximo a Berlín, en que se alojaba a presas políticas en la mayoría de los casos, se conocieron la checa Milena y la alemana Margarete Buber-Neumann, quien si bien soportó grandes padecimientos logró sobrevivir y, tal como fue su promesa, en 1963 escribió el presente libro que ha sido reeditado en nuestro idioma (la primera edición data de 1987).
Milena nació en Praga en una familia acomodada. Su padre fue un prestigioso cirujano y su madre murió cuando la hija era adolescente. Su padre fue muy riguroso, hasta autoritario, y cuando ella se enamoró del escritor judío Ernst Pollack hizo cuanto pudo para evitar esa relación (llegó a confinarla en un hospital psiquiátrico). Pero la que sería famosa periodista demostró tener carácter y actitudes independientes desde joven, por lo que desoyendo los deseos de su progenltor se casó con Pollack radicándose en Viena.
Sin embargo, las infidelidades y el maltrato de su esposo fueron in crescendo y aunque ella intentó mantener su matrimonio en pie, terminó separándose. Antes, buscando la independencia económica, dio clases de checo y en 1919 leyó cuentos de Kafka, quien escribía en alemán, con el que tomó contacto epistolar pidiéndole autorización para traducirlo. Así comenzó una correspondencia que se extendió hasta 1922 aunque, pese a la fama que adquirieron estas cartas, sólo se reunió con el gran escritor en dos oportunidades.
Kafka estaba interesado en Milena pero, según lo dejara registrado en sus diarios, a ella sólo le importaba su esposo, de manera que decidió cortar toda relación con su connacional en ese mismo año. Pese a ello, Milena fue una de las mujeres que más le interesaron al autor de “El proceso” y la única no judía. Las otras fueron Felice Bauer y Dora Diamant. La aquí biografiada siempre admiró a Franz y lo recordaba aun en el campo de concentración. Prueba de su admiración son estas líneas que escribió cuando murió Kafka: "Tímido, retraído, suave y amable, visionario, demasiado sabio para vivir, demasiado débil para luchar, de los que se someten al vencedor y acaban por avergonzarlo".
La periodista demostró desde joven tener un espíritu independiente, por lo que debió luchar contra muchas costumbres e imposiciones de la sociedad de su época, marcada por el patriarcado. Muy bella, se relacionó físicamente con hombres sin estar casada y también fue periodista en un mundillo donde era  difícil que trabajara una mujer. Fue a fuerza de talento y originalidad de planteos que se impuso en ese ambiente, que al comienzo le resultó hostil.
Ya se había separado y regresado a Praga, en la que desarrolló una amplia tarea como periodista y, a medida que fue cobrando experiencia, sus notas comenzaron a destacarse de las del resto. Mujer de gran sensibilidad social, en sus crónicas denunció las pésimas condiciones laborales de la época.
Eso, hasta la invasión de Checoslovaquia por los alemanes, que fue transformando a Milena, quien fuera miembro del Partido Comunista y vuelta a casar con Jaromir Krejcar, también comunista y con la que tuvo una hija, Jana. Ambos sin embargo terminaron rompiendo con esa agrupación, pero Milena siguió adhiriendo a causas vinculadas con la izquierda. Su oposición al nazismo era tal que andaba por las calles praguenses con una estrella amarilla, al tiempo que actuaba en la resistencia arriesgando reiteradamente su vida, hasta que fue detenida por la Gestapo y confinada en Ravensbrück en 1939.

Praga en 1920, ap.
En el campo de concentración.  Como se dijo, la autora del libro y Milena se conocieron en ese lugar infecto. También Margarete había militado en el comunismo y su ingreso al campo se dio en circunstancias penosas. En efecto, refugiada en la Unión Soviética, por expresar disidencias con el estalinismo fue entregada a los alemanes (¡de los que había huido!) durante el breve período que duró el pacto de paz entre la URSS y el régimen de Hitler.
Las coincidencias políticas entre ambas mujeres las unió desde el principio, volviéndolas muy amigas y haciendo que hicieran causa común en un ambiente más que opresivo, tanto por la absolutamente cruel política de los nazis como por el hecho de que las estalinistas presas se transformaron en sus enemigas declaradas.
Milena fue una persona de gran bondad y muy solidaria, actitudes evidenciadas a lo largo de su vida y que no abandonó aún en el campo de concentración, donde se desempeñó como enfermera.
Se crea o no, según el testimonio de Buber Neumann, a pesar de todas las dificultades Milena mantuvo su espíritu independiente en el campo, llegando a jugarse su existencia su vida por sus enfrentamientos con las autoridades del lugar que no aceptaban el menor desvío a las normas (muy caprichosas y cambiantes, por otra parte).
Incluso su arrojo fue tal que llegó a salvar a varias reclusas por distintos motivos condenadas al exterminio. Ambas se expusieron, en verdad, inclusive para verse y conversar sobre sus respectivas vidas, dándose ánimos en ese lugar sombrío donde todo era espanto y se ignoraba si sobrevivirían al día siguiente.
Milena contrajo una infección renal y fue desatendida, como era de esperarse, por lo que terminó falleciendo el 17 de mayo de 1944, cuando aún no había cumplido los cuarenta y ocho años.
De esta gran mujer han quedado pocos recuerdos.  En “Milena”, su autora  reprodujo fragmentos de algunos artículos de la praguense. Dichas notas se han compilado y editado con el título de “Vivir”, pero aún no han sido traducidos a nuestro idioma, en tanto que dos años atrás una especialista descubrió por casualidad siete de las más de cuarenta cartas que desde Ravensbrück ella dirigiera a su esposo y a su hija.
Es prácticamente todo el legado que nos queda de esta gran humanista, a la que gracias al presente libro he conocido. Y admirado.

Liberación de Praga, 1945
“Con frecuencia, Milena se estremecía de pánico al pensar en el final de la guerra. Afirmaba una y otra vez que a Checoslovaquia sólo le iban a permitir un par de años de régimen democrático. Aunque también consideraba muy posible -cosa que yo no quería creer- que entregaran enseguida su patria al vencedor Stalin. “¿Y cómo huiremos de los rusos?”, se preguntaba a menudo con angustia. A fin de tranquilizarla, yo diseñaba, uno tras otro, planes de fuga en los que siempre encontraba coches que nos quisieran llevar porque Milena, débil como estaba, no podía correr. Tres años más tarde yo viviría, por experiencia propia, lo que verdaderamente significa huir de los rusos”.

Datos para una biografía

Margarete Buber-Neumann (Potsdam, 1901 - Frankfurt, 1989) fue escritora y activista política en la Alemania de Weimar. En los años veinte del siglo pasado adhirió al Partido Comunista alemán y durante los años treinta trabajó para la Internacional Comunista en Francia y España. A finales de esa década fue acusada de actividades contrarrevolucionarias e internada en un gulag en Kazajistán. En 1940, tras el pacto entre Hitler y Stalin, los soviéticos la entregaron a la Gestapo que la encerró en el campo de concentración de Ravensbrück. Tras la liberación, dedicó sus esfuerzos a denunciar el totalitarismo y las dictaduras. Además de Milena, es autora de Prisionera de Hitler y Stalin, entre otros títulos.


Video: biografía de Milena Jesenská, en “Mujeres con historia”, del programa televisivo español “La rosa de los vientos”, a cargo de la periodista Silvia Casasola. Emisión del 25.11.2009, duración 12,18 minutos: